miércoles, 3 de agosto de 2016

LA ESPAÑOLA INGLESA.-


Estamos ante una de las mas fáciles adivinanzas de esta colección de Novelas Ejemplares. Una vez mas debo insistir en la necesidad de leer varias veces el texto para dar con los trucos de Cervantes, que nos presenta como personajes principales a dos personas del mismo nombre: Isabel, la pequeña gaditana secuestrada que un día será presentada ante la reina de Inglaterra, Isabel I, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Fue llamada la “Reina Virgen” y estableció la Iglesia Protestante de la que fue la máxima autoridad.

La protagonista española, Isabela, secuestrada durante el saqueo de Cádiz por el caballero inglés Clotaldo “que la tenía escondida en su nave”, es un personaje doblado “que encantaba cuando cantaba”. Pues para deshacer el nudo de Isabela, que no es el único como luego veremos, buscaremos la palabra escondida y encantada, que es donde está escondida la protagonista: en una nave; esto nos lleva a deducir que en “nave”, encontramos escondida un “ave”, una pista un tanto infantil si queréis, pero real como iremos viendo a lo largo de la novela. Este “ave” no es un pájaro cualquiera, sino una “cristiana secreta”, lo que nos lleva a deducir que se trata del Ave María, encantado dentro de una nave; paso primero que desembocará en la “Salve Regina”, a donde nos conduce nuestra protagonista doblada, Isabela.

El inicio de la católica oración: “Dios te salve, reina y madre…” bien puede emparentar con el himno real británico: “Dios Salve a la Reina”, que si bien se compuso un siglo después de la publicación de las Novelas, podría ser utilizado con anterioridad este protocolario saludo real. De este modo, la Española Inglesa sería el paralelismo entre la Salve Regina y el Dios Salve a la Reina, Isabel I e Isabela.

La novela está compuesta con frases y pasajes conocidos de la vida de la Virgen María, que se descubren al leer detenidamente la obra. Muestra de ello, puede ser la frase de María durante la Anunciación y repetida en el Angelus: “He aquí la esclava del Señor…”, que se corresponde con Isabela, mencionada como “esclava, si este nombre se podía dar a Isabela”. En la carta posterior de Catalina, se reproduce la segunda parte del Ave María que aquí recuerdo:

“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”, que se corresponde con,

“Lo que Clotaldo y yo te rogamos otra vez, hija de mi alma, es que encomiendes muy de veras a Dios la de Ricaredo, que bien merece este beneficio el que tanto te quiso como tu sabes. También pedirás a Nuestro Señor nos dé a nosotros paciencia y buena muerte…”

         La semejanza es incuestionable, así como al final de la Novela, Isabel estaba a punto de ingresar en el Convento de Santa Paula de Sevilla, donde estaba su prima monja, “única y extremada en su voz”, señal que Isabela dio a Ricaredo para que la hallara en Sevilla. La mejor voz es el canto del Ave María y desde el Monasterio de Santa Paula al Convento de Santa Isabel hay dos pasos como declara Cervantes (y ambos siguen en pie actualmente). Y por último, Isabela prima de la monja, ¿dobla a Santa Isabel, prima de la Virgen María? Pues yo creo que si. Hay mas similitudes a lo largo de la Novela que iréis viendo si prestáis atención.


         Pero no termina aquí la cosa con esta cristiana, sino que tenemos otro nudo que deshacer; se trata del católico secreto Ricaredo, enamorado de Isabela y que llega al final de la obra envuelto entre dos palabras que se repiten: crédito y remedio. Isabela “cree” las palabras de la carta de Catalina, luego Ricaredo está representando al Credo. Tenemos la Salve Regina y el Credo que remedian la vida de los padres de Isabela. Estos tan buscados remedios durante toda la obra y siendo claramente mencionada la hazaña de los Padres Trinitarios, cuya representación mariana es la Virgen de los Remedios, ligada a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, son la última pista que nos deja Cervantes para deducir que en 

domingo, 10 de julio de 2016

LA GITANILLA.-


         “Parece que los gitanos y gitanas…” Este es el inicio de la novela, el adverbio “parece”, curiosa forma que nos puede dar pie a pensar que las apariencias engañan, hecho sobre el que está montada la trama de la novela, puesto que la que parece gitana, descubrimos que no lo es y su enamorado “engaña” a los suyos (y a nosotros) como el mismo Andrés dice varias veces.

         Bien, pues esto lleva el camino de la “mesa de trucos” del prólogo: las apariencias engañan, pero el engaño no es este, sino el que esconde la joya preciosa de la gitanilla, que es donde realmente nos engaña el autor, puesto que al referirse a Preciosa como joya, parece que es un halago lo que es una realidad puesta ante los ojos del lector. Para descubrir la fácil solución a esta adivinanza o acertijo, iremos paso a paso, frase a frase (al principio) y comprobaremos como la gitanilla es una anilla o sortija preciosa, de la que nos dará infinidad de pistas que no vemos, pero que con paciencia, en una segunda o tercera lectura, van quedando al descubierto. Y no solo Preciosa, la gitanilla, sino sus dos compañeros (mozos) enamorados: Andrés Caballero y Clemente. Todos cambian los nombres o los tienen doblados.

         En la inicial charlatanería sobre el hurto de los gitanos, a modo de mago de feria que llama la atención de los que pasean delante de su puesto o parada, aparece la primera figura circular: “a todo ruedo”, que sabemos que es lo mismo que decir “en todo caso” pero no deja de ser una imagen circular de las que está llena la obra: rodar, girar, corrillos, monedas y pies y manos, son los conceptos y dibujos que predominan en esta ¿anagnórisis?

         “Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y zarabandas, y de otros versos, especialmente de romances, que los cantaba con especial donaire”. Entendemos de forma clara que Preciosa conocía gran cantidad de versos o que estos versos generalmente de amor y enamorados, contienen la joya de donde “salió Preciosa”, como quizá nos da a entender en el final de la novela, donde los poetas de la ciudad de Murcia celebraron el extraño caso, especialmente “el licenciado Pozo” (de forma cilíndrica) y que podría referirse a un pozo de los deseos, al anillo que cayó al pozo, o a “mi gozo en un pozo”, puesto que Andrés nunca podrá gozar de Preciosa por el papel que representa.

         Y pronto entraron en Madrid y llegaron a “la iglesia de Santa María, delante de la imagen de Santa Ana” (hoy Catedral de la Almudena) “dando en redondo largas y ligerísimas vueltas”, como un anillo que gira. En el romance que canta Preciosa nos dice: “casa de moneda, do se forjó el cuño” que es un troquel para sellar, y seguimos recogiendo pistas y “haciendo corros” para llegar al romance de la Reina Margarita; y después de ver una insignia de Calatrava (que luego saldrá la de Santiago) abrimos el romance que el paje dio a Preciosa en un “papel doblado y que dentro tenía un escudo de oro”. Todo parece indicar que la moneda estaba envuelta en un papel, pero puede ser una bula, es decir, una carta o documento sellado que nos lleva al Romancero General en boca de Preciosa.

         La última estrofa en la que Preciosa hace hincapié “a mi parecer” es el comienzo de la novela: “Parece que…” pues la gitanilla declara que “la pobreza es muy enemiga del amor” y en efecto la estrofa comienza con “Preciosa joya de amor”, que si mal no recuerdo, se trata de la alianza de bodas, que viene aquí como anillo al dedo y es la joya de amor por excelencia, antigua tradición de diferentes culturas, entre otras la romana, cuyos esposos intercambiaban su sello.

         Y haciendo gala de su ingenio se despide gitanilla de los caballeros de la Sala de juego refiriéndose a sus compañeras: “Pues entrénles el dedo en la boca y tiéntenles las cordales, y verán lo que verán”. No se puede meter el dedo en un anillo antes del matrimonio puesto que pierde la virginidad que es lo que recuerda Preciosa a Andrés en todo momento y trata de dilatar su relación por dos años. Con esto se dirige a casa del Teniente, donde espera doña Clara y darán comienzo los dedos y manos que hacen su aparición en el resto de la obra.

         Nos hace tropezar en la sepultura del hoyo de la barba de Preciosa “hecha de plata o de alcorza” (que es un dulce) un escudero de brazo ¿de gitano? Y viendo que no había dinero comenzó a decir la buenaventura con un “dedal de plata” que también no viene como anillo al dedo; como comenzó a ganarse la vida Preciosa “por sus uñas”. El teniente despide a las gitanas con la frase: “yo daré traza que sus majestades te vean, porque eres pieza de reyes”, por lo que estaremos atentos.

         Pronto se encontrará al gallardo mancebo que invita a preciosa a que me “oyais aquí aparte dos palabras, que serán de vuestro provecho”. El rendido Juan de Cárcamo, siempre “en pie” como gitanilla, siempre rueda y se relaciona con las manos, da sus “señas” y declara quien es: “Para con ella es de cera mi alma, donde podrá imprimir lo que quisiere” ¿Una metáfora? Eso parece, pero como en el inicio de la novela, parece que las apariencias engañan, esto es la declaración manifiesta y casi tangible de que se trata del lacre, que sellado sobre un documento, se obtiene la imagen de un escudo. ¿Escudo? Esto era lo que traía el paje en el “papel doblado”.

         Entonces Andrés Caballero o Don Juan de Cárcamo que siempre aparece “en pie”, incluso con la cadena de “pie de amigo” es mencionado en las palabras encantadas de Preciosa (que encanta cuando canta) en varias ocasiones como: “se arroja” ¿sea roja? Este es el color del lacre. Si observamos la unión matrimonial de Preciosa y Andrés (que arde de amor) termina en el instante en que se unen el cuño y el lacre, algo que anuncia Andrés al Corregidor, que sucederá, mientras permanece en el calabozo.

         Y si tenemos a la sortija Preciosa y a su amado lacre, el tercer personaje en discordia es el paje que entrega los “papeles doblados” con un escudo en el interior, que aparecerá una noche en Extremadura (mordido en una pierna) vestido de blanco ¿Es un papel en blanco? Este es el soporte que necesitan el lacre y el cuño. Y el paje parece que soporta romances y pasajes en los que recuerdan a una carta manuscrita, o pregones o las leyes que relata el gitano del aduar a la llegada de Andrés.

         Estaríamos ante un documento “secreto” como mantiene el Corregidor, padre de Preciosa, donde todo encaja como “celada de encaje”, donde quedamos ciegos (“hay poetas para ciegos”) ante un documento de la Corte, donde todo se compra y todo se vende” que es lo mismo que sucede en la siguiente y sosa novela de “El amante liberal”, donde Mahamut explica a Ricardo de qué manera se obtienen los cargos en aquella Corte, donde curiosamente “todo se vende y todo se compra”. Dan la residencia de la que en La Gitanilla habla el teniente esposo de doña Clara, que dará “trazas que sus majestades te vean”, pues eso, que dan la residencia “al que deja el cargo, en un pergamino cerrado y sellado”. ¿Este es el cohecho que recomienda preciosa al teniente?

         Todas las Novelas Ejemplares están entrelazadas como dice Cervantes en el Prólogo: “y si no fuera por no alargar este sujeto, quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas juntas, como de cada una de por sí”. También tenemos aquí al “Tigre de Ocaña de Rinconete y Cortadillo”.

         Si leéis y buscáis el fruto o “prenda” como suele mencionarse en cada novela, como también se repite “hallar”, seguro que halláis que la Obra de Cervantes es un reto permanente con el lector, un duelo. El genio de las adivinanzas nos ha ganado siempre hasta este siglo XXI, donde comenzamos a entenderle (sin menospreciar a Benjumea al que aún no quiero leer). Entiendo que me va a costar trabajo convencer a muchos ciegos que no quieren ver las “entricadas razones” con las que escribe Cervantes y se dirige al lector, a quien ya va siendo hora de que vayamos entendiendo ¿No creéis? Imagino que el temor y el sentido del ridículo de alguna persona que ya tiene dudas sobre lo que esconde Cervantes en sus obras, hace que permanezca en silencio. Tal vez sea prudencia o un tanto de cobardía, pero cada cual obra como le parece. No quiero yo estar enfrente de personas que llevan toda la vida explicando a Cervantes en colegios, escuelas y universidades, pero tengo la sensación de que cuesta reconocer que lo que habíamos explicado al alumnado, estaba cojo. Reconocer es de sabios ¿o queda uno mas sabio siendo prudente o ignorante? Reconocer es palíndromo. No creo que os cueste mucho esfuerzo intentar sacar todo el jugo a Cervantes; merece la pena intentarlo.

         Finalmente quiero añadir que Andrés Caballero que siempre está relacionado con los pies, como he insistido hasta la pesadez ¿Caballero andante? Da “señas”, como cartero y se relaciona con otro truco encantado que es la palabra “calle”. Primero apareció la “calle de Toledo” donde bailaba Preciosa, famosa calle del centro de Madrid, pero resulta curioso que sea la calle de Toledo. ¿Nos quiere decir algo mas Cervantes? Porque el paje del “papel doblado” atraviesa La Mancha camino de Murcia y cambia su nombre de don Sancho a Clemente. ¿San Clemente? ¿Toledo?. Sin embargo la mancha aparece “debajo de la teta izquierda” de Preciosa, así como los dedos del pie. Parecen o son señales que indican que hemos hallado lo que estaba perdido. Nos cuesta seguir al pie de la letra lo que nos cuenta Cervantes, algo indispensable para entender al irónico genio, que nos deja infinidad de pistas o “perlas” o “prendas” por el camino, que debemos ir recogiendo y guardando en nuestra “memoria e imaginación”. Incluso el “pie de amigo” está muy cerca de Ginés de Pasamonte.


         Bueno, ya me callo, recordando la calle que mencionan en las señas, así como la orden de callar que se dan varias veces en la novela y con la duda de si un sello lacrado, podría tener el mote de “callo”.

miércoles, 22 de junio de 2016

PRÓLOGO NOVELAS EJEMPLARES.-

“Que quedase con ganas de segundar con este”. Realmente no es el segundo después del prólogo de Don Quijote, puesto que fue anterior La Galatea, por lo que podría avisar de segundas intenciones, como iremos descubriendo a lo largo de cada una de las novelas.

Pronto nos hace su autorretrato, como si fuéramos ciegos, ya que en lugar de la imagen gráfica, nos da la descripción, que eso si puede escuchar una persona ciega, y esto podría ser el ejemplo de cómo construye estas Novelas: son la descripción de algo que no está representado gráficamente, como recuerda en La Gitanilla sobre los poetas “para ciegos, que les fingen milagros y van a la parte de la ganancia”.

Y a continuación del autorretrato, nos dice que la memoria del amigo “yo me levantara a mí mismo dos docenas de testimonios, y se los dijera en secreto”, ¿por qué en secreto?. Si lo que parece pretender es mostrar una imagen, no tendría sentido mantener detalles en secreto. Pues lo que está haciendo es predicar con el ejemplo: es decir, anticipando en el prólogo lo que encontraremos en la obra, que para eso sirve un prólogo. Así nos dice que son dos docenas de secretos y excepto La Gitanilla (que tiene dos soluciones), todas las novelas tienen el título compuesto por dos palabras, que multiplicadas por doce, serían las dos docenas.

“Y si bien lo miras no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo”. Que no pretendo yo decir que no transmitan su moraleja ejemplar, pero además, podrían tener ocultas segundas intenciones “y si no fuera por no alargar este sujeto, quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas juntas, como de cada una de por sí”.

Y además nos pone delante “una mesa de trucos” como quien no dice nada. Todas están llenas de trucos de palabras (“significantes, honestas y bien colocadas”) de nuestro querido mago, que si no en la primera, en una segunda lectura, podemos seguir los pasos que nos dirige el autor, para llegar a la solución o soluciones de sus adivinanzas. No es difícil, solo hay que tener paciencia y ver los “trucos” que pone encima de la mesa cuando habla con el lector. Cervantes no solo escribe, hay que distinguir cuando habla con el lector, al que en ocasiones se dirige como “señor”, y no se trata de un personaje de la obra, sino del propio lector que desde el momento en que abre el libro, forma parte de la composición, y creo que así es como lo entendió Cervantes en los duelos que nos propone. Los lectores somos una parte activa. Hay que leerlo varias veces, y con mucha paciencia, tan sencillo como eso, hasta que pillemos el truco del mago. Lo podréis hacer con mucha facilidad. No solo nos enriquece la lectura, sino que nos entretienen las adivinanzas.

¿Y porqué nos pone a calcular sus años? ¿Es retórica o es una partida? “Gano por nueve más y por la mano”.

“Que yo soy el primero que he novelado”. Queda clara la ambición de ser el número uno, pero, además podría decir: no velado, puesto que al referirse mas adelante al Conde de Lemos (esconde) juega con esta palabra: “algún misterio tienen escondido que las levanta”.

Entre la descripción del autorretrato, los testimonios que dijera en secreto, la mesa de trucos no velados, y el misterio que tienen escondido, parece evidente que se trata de adivinanzas. Aquí nos da mas pistas que en Don Quijote (donde tengo que corregir muchos errores, pero no cuando dije que es un libro de adivinanzas).

Después del Prólogo, insiste en la dedicatoria al Conde de Lemos con “los cínicos, los Aretinos y los Bernias”: cinismo, sátira, etc.

Pero la mejor afirmación está en los sonetos que le dedican sus amigos y colegas, donde hablan de laberintos, “sacar de la mentira la verdad” o “si lo secreto de ellas contemplaste”.

Con estas pistas y parafraseando al genio, me tomo la libertad de haber sido “el primero que he velado” estas Novelas Ejemplares, hecho que intento compartir con todos los que quieran ver lo divertido que resulta “segundar” los dos puntos que para todo nos ofrece este genio de las segundas intenciones. Que además recordará en la segunda parte de Don Quijote, que los segundos son los mejores, porque los primeros…,


¿Nunca os habéis preguntado porqué tantos lectores buscan en las obras de Cervantes? Porque “algún misterio tienen escondido que las levanta”. Novelas Ejemplares, otra obra sin imágenes, escrita para ciegos y “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Los magos no pueden actuar para personas ciegas y no les gusta mucho actuar para personas sordas, porque al no estar pendientes de sus palabras, suelen ver los trucos con mas facilidad que los oyentes o escuchantes. Así las personas ciegas, al concentrarse en escuchar la lectura, descubren con mayor facilidad los trucos de esta mesa de Cervantes, que nos deja como ciegos, y sin imaginación.

lunes, 13 de junio de 2016

EL LICENCIADO VIDRIERA.-


                   Parece que son tres los términos que debemos encontrar en esta farsa del Licenciado Vidriera, obra que cumple de manera exacta y escrupulosa con la forma de este género dramático; para los que no lo recordemos, es bueno comprobar los términos en los que se mueve la farsa y veréis la exactitud con el Licenciado.

         En el inicio se nos presentan “dos caballeros estudiantes por las riberas de Tormes, hallaron en ellas debajo de un árbol, durmiendo a un muchacho de hasta edad de once años, vestido como labrador”. Ya tenemos a tres personas, que vuelven a ser tres en la respuesta de Tomás Rodaja: “Sea lo que fuere, que ni el de ella ni el de mis padres sabrá ninguno hasta que yo pueda honrarlos a ellos y a ella” y seguimos buscando tres soluciones, como nos hace buscar Tomás, advirtiendo al lector que no dirá los nombres hasta que esté preparado; con esto, debemos ir buscando a lo largo de la obra el momento en el que con sus estudios, nos declare las soluciones, puesto que esta presentación, poco tiene que ver con la trama de la obra, sino que es el planteamiento de la adivinanza.

         ¿Algo que ver con Lazarillo o algún  otro pícaro? Pues como mucho el río, el muchacho y que en ambos casos se roba el vino, dado que Lázaro lo robaba a su ciego y Cervantes nos lo roba a los lectores. El lector es el personaje mas importante para Cervantes, puesto que es el contrincante de este escritor-soldado, que juega con nosotros a las adivinanzas en cada una de sus obras, y quedamos “enfrascados” en la lectura, como quedaba Don Quijote y esto no es otra cosa que metidos en un frasco, o que nos tiene en el bote. Así de irónico y de sencillo, aunque soy consciente de que estos planteamientos que hago, costará mucho asumirlos…, puesto que ni Don Quijote era un personaje loco, ni Vidriera tampoco lo es, sino que no entendemos la ironía y cinismo que declara en el Coloquio de los Perros. Cervantes declara todo, pero lo coloca en párrafos donde no lo vemos.

         Durante la obra nos hablará de su inicio en Salamanca como estudiante de leyes y criado, pero aquí, como siempre, entra el doble sentido en varias frases que se prestan a ello:

         “Esta respuesta movió a los dos caballeros a que le recibiesen y llevasen consigo, como lo hicieron, dándole estudio de la manera que se usa dar en aquella universidad a los criados que sirven”

         ¿Tratan los dos caballeros estudiantes a Tomás como un sirviente o se nos quiere plantear la duda de que en aquella universidad sirven vinos criados? Podría ser esto, como puede entenderse en las siguientes frases el doble sentido. Aquí los dos caballeros no están “dándole estudio”, sino estudiándolo; y con este juego vienen las siguientes frases de este farsante licenciado Vidriera, cosa que podéis comprobar al leer la obra.

         Además, el licenciado Vidriera, tiene otros dos nombres: Tomás Rodaja y el licenciado Rueda ¿Rueda no es famoso por sus vinos? Este es el momento del que nos avisa Tomás en su frase inicial y ahí es donde dará nombre con sus estudios, con su licenciatura. Pues ya tenemos pillado al farsante Vidriera, cuyo nombre contiene la palabra “vid”.

         Y rodando, rodando, Rodaja  y Rueda, que rueda como una botella, llega a Málaga, de ahí a Italia donde describe Cervantes las “espléndidas comidas”, las famosas ciudades y finalmente en una hostería de Génova: “más vinos nombró el huésped, y más les dijo, que pudo tener en sus bodegas el mismo baco”, aunque antes habían pasado por Tolón, que suena a campana y está relacionado con otra novela de la que hablaré pronto.

         “Envenenado y hechizado” por desamor con un membrillo (del que hablaremos en otra novela) se creyó de vidrio y comenzó su transparente andadura llena de sabiduría, ironía, burla y sarcasmo, como buen farsante. Y después de escribir un río de tinta tocando o “notando” todos los oficios, termina defendiendo al clero y tomando su licenciatura en leyes por Salamanca, siendo recibido nuevamente en la Corte, que abandona pronto para terminar su vida como soldado.

         Formas y giros calcados de Don Quijote y quizá un sueño de Cervantes del que despierta en el inicio de la obra: La Universidad de Salamanca ¿Quién sabe? Aquí olvida el nombre de su tierra y allí no quiso acordarse: “no es por falta de memoria habérsete olvidado el nombre de tu patria”. Memoria que es una palabra y concepto que aparece en la obra de Cervantes a cada momento y que debemos ejercitar para guardar la información que nos deja por el camino a modo de anagnórisis, de símbolos  para construir la imagen o solución del reto que nos plantea.

         Este labrador (laboratore) al que “a pocos días le vistieron de negro” y que iba notando o anotando hechos en su viaje inicial, no se deja nada en el tintero. Es mas, el vidrio es el del tintero ya vacío después que desde las orillas del Tormes, nos cuente un río de tinta. Pues la farsa está en el triple juego que nos plantea Cervantes: un tintero es un frasco de tinta, de tinte y de tinto.

         Todo ello aparece en este licenciado Vidriera; la tinta que vamos leyendo, el tinto que contiene la “redoma” y el tinte de las barbas del farsante portugués: “Ollay, home, naon digais teño, sino tiño”. Aunque me parece que esto es una pista mas para llegar a la solución del tintero de la tinta y del tinto que es lo que usaban los dos caballeros estudiantes de los que enseguida nos olvidamos, y claro, como tintero queda el licenciado de vidrio.

         Podéis repasar la novela y comprobaréis como Cervantes nos va dirigiendo la lectura, no solo aquí, puesto que siempre lo hace con términos “como suele decirse”, “a lo que pareció” o en este caso “Pero en lo que mas se mostraba era en letras humanas”. Todos sabemos la diferencia entre ciencias y letras, pero aquí está el juego otra vez: se mostraba, escribiendo palabras y letras, la tinta.

         Dejaremos al “hechizado” Tomás, que no de amores, sino hechizado por Salamanca como dice al principio de la obra y del que me escama un tanto el constante uso del verbo oír, como si nos tratara de sordos el autor y no de ciegos, puesto que podemos leer. Siga estudiando Tomás Rodaja con el Capitán don Diego de Valdivia que parece un profesor de Geografía italiana en estas Novelas Ejemplares en las que el nombre de Diego se repite sin cesar, y sigamos todos enfrascados como estaba Don Quijote.

         Por último, la persecución constante de los niños es ¿por el saber o por el sabor? Ambos términos saben, la ciencia y el vino. O quizá porque “los niños y los borrachos siempre dicen la verdad”.


         Creo que no queda nada en el tintero vacío y transparente del licenciado, por lo que os espero para la próxima, sentado.

viernes, 3 de junio de 2016

EL AMANTE LIBERAL.-


         Estamos ante una de las mas sosas novelas de Cervantes ¿Por algún motivo?

Antes de continuar, considero importante insistir en las advertencias que nos hace el escritor en el prólogo, en las que solo nos detendremos en un par de detalles de los que gusta a Cervantes dejar en la ambigüedad de lo que se oye al leer en esta “mesa de trucos” de la que presume el autor de haber “sido el primero que he novelado” ¿no velado? Pues la respuesta a esta sentencia es “he revelado”, algo que digo en el mismo tono cervantino: “algún misterio tienen escondido que las levanta”.

         En otra novela hice referencia a los sonetos que distintos autores incluyen al inicio de la publicación y que dan indicio de que algo ocultan “no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir”, como se dice sobre Cide Hamete en la segunda parte de Don Quijote.

         Pues a riesgo de quedar por loco, este estudiante afirma que la sosa novela de “El amante liberal”, construída de esta “desabrida” forma con toda la intención, te incita a buscar la sal de la vida, porque el soso amante Ricardo o Mario, esconde un salero vacío enamorado de Leonisa: la sal. "¡Mal derribados torreones!" ¿terrones?.

         El inicio de la novela, desordenado en Nicosia, nos da la pista de que lo que buscamos está ruinoso, mezclado en otras palabras. La sal, elemento que se disuelve en el agua y vuelve a aparecer en seco. Estamos ante personajes sicilianos, de Trápani, en la que de manera sencilla y discreta, el autor hace referencia a sus ricas y famosas salinas “en el camino de las salinas” para declarar posteriormente cuando el Cadí se embarca que “en el camino alcanzaría su deseo”, y ahí está la solución.

         El escenario, la isla de Chipre, recientemente perdida por los mayores comerciantes del Mediterráneo, los venecianos, a mano de los turcos, donde se puja por la “rica” Leonisa, personaje de incalculable valor, ya que la sal fue moneda de cambio, como “salario” y utilizada en ensaladas, salazones, salmuera; aparecen una serie de palabras arruinadas, como el inicio del cuento, donde nos avisa el autor de que la solución está disuelta en otras palabras.

         Los personajes principales son italianos, lengua en la que la sal castellana se traduce como “sale” y este término y tiempo verbal aparece en las tiendas o pabellones de los protagonistas musulmanes que salen y salen constantemente.

         La propia Leonisa confiesa al soso Ricardo o Mario que anteriormente le tenía por “desabrido y arrogante” y ambos se prometen que no serán descubiertos: “encomendáronse los dos el secreto”; la sal de la vida o el salero español es lo que tratan de ocultar “traza como Leonisa no vaya a mano del Gran Señor” que es el lector.


         Con estos sobresaltos, tiro de cañón (salva) y las oraciones de Ricardo evitando a Halima (Salve) así como otras descripciones cuyo término contiene la palabra sal, Cervantes nos muestra o disuelve a su gusto y provecho, al desabrido Ricardo, cuya solución por evidente y valiosa, no alcanzamos a ver porque se diluye en la obra de la que daré mas detalles en otro momento. Ingenioso una vez mas el grandísimo Cervantes.

domingo, 22 de mayo de 2016

EL CELOSO EXTREMEÑO.-


         ¿Qué esconde con tanto celo Cervantes? “Andad, que lo oiréis y lo veréis algún día”.

         El extremeño personaje podría ser de cualquier punto, porque en apariencia, este hombre del que se hace la presentación, se duerme y no aparece sino para morir al final de la novela.

         Me parece mas una pista, como suele darnos Cervantes a lo largo de los títulos de estas Novelas Ejemplares, en las que si os habéis fijado en el prólogo, “algún misterio tienen escondido que las levanta”; y en las dedicatorias, donde se nos advierte de lo que puedan ocultar estos doce acertijos, de los que sacaremos nueva conclusión, cuando estén todas las soluciones encima de la mesa.

         Otra vez, con determinadas frases va dirigiendo al lector hacia la solución, describiendo la forma en la que construye la adivinanza que vas leyendo como una novela, en la que el inesperado y rápido final de este “otro Pródigo” nos añade pistas al celoso secreto guardado. El hijo pródigo de la parábola de Jesús, se dedicó a guardar puercos cuando antes de regresar a casa de su padre, se había quedado pobre.

         Cervantes nos presenta al caradura Loaysa que se disfraza y simula ser cojo de una pierna mientras guía toda la acción que sucede en la casa que construye Felipo de Carrizales para su joven esposa Leonora; una casa hecha con tanto celo, que camina durante toda la obra en paralelo con “No se vio monasterio tan cerrado, ni monjas tan recogidas…”

         La relación que mantienen Loaysa y el negro Luis durante las clases de guitarra (sospechosa de otro doble sentido que no viene al caso de la solución) nos deja pinceladas: “una guitarrilla algo grasienta” o “que vos veáis aún mas de lo que os he dicho”, en el momento en que planean juntarse “con aprovechamiento de mi persona y aumento de vuestra suficiencia”, es decir, se juntan un cojo y un eunuco negro, al que se refiere en género femenino ¿una pata negra? Recordemos que Carrizales no quería que en su casa, a la que puso “torno, como a monasterio”, que “hubiese alguien con nombre de varón”, puesto que guardaba “mis mas secretos pensamientos” y “la cosa que mas amaba”.

         Pasan la obra hablando de cosas de comer, como al final deja dicho en el testamento el “rico” Felipo que tenía todo bien encerrado bajo una llave maestra, llave que logró arrebatar Leonora. Hasta Luis el negro declara con toda la ironía de Cervantes, que se dedica a comer: “¿Y cómo si tengo gana?”, o Loaysa: “Y ¡cómo si vendré!”, e incluso en mas ocasiones se repite esta expresión.

         No daré mas vueltas puesto que ya hemos conseguido “la palabra prometida de la llave” o como dice Carrizales “quiero concluir los largos preámbulos de esta plática con deciros en una palabra lo que no es posible decirse en millares de ellas”. Pues dice la verdad Cervantes, en una palabra está la solución que se guarda con tanto celo, cuando la “viuda, llorosa y rica” Leonora “se entró monja”.

         Y así con tanta “prisa” como nos advirtió al principio Loaysa, termina la obra. Pero esta monja es quien encontró la llave que guardaba el secreto de Carrizales y “su no vista clausura”. Pues si utilizamos la llave, sacamos a la monja de su clausura; girando o dándole la vuelta a nuestra llave maestra, convertimos a la monja en un jamón como una casa. Esa es “la palabra prometida de la llave”, que querían manejar el cojo y el negro, de donde podemos deducir que el jamón es de pata negra. Menudo pillo es nuestro Cervantes, que nos vuelve locos para dar con sus secretos. ¿El secreto no es una parte del cerdo?


         Parece que a nuestro escritor le gustaba el jamón de Extremadura: “la cosa que mas amaba” o eso entendemos en esta otra novela-adivinanza resuelta, que nos va acercando a la suma final, donde os contaré cual es el librillo de soluciones, con las que formaremos el rompecabezas completo. ¡Buen provecho!.

martes, 17 de mayo de 2016

LA FUERZA DE LA SANGRE.-


¿Qué entendemos por la fuerza de la sangre? El parentesco, la cercanía familiar, lo que se “tocan” unos y otros miembros de la familia.

Como se dice vulgarmente: ¿Qué te toca a ti fulano? O por mejor decir, ¿Qué parentesco tienes con determinada persona?.

Pues esa es la fuerza de la sangre que oculta Cervantes en esta desastrada novela, la relación que tienes o te toca; lo que te toca; lo que toca; la toca o una toca. Esta es la solución al acertijo
de la que he dicho “desastrada”, que es lo que dice Cervantes: “venía el buen hidalgo con su honrada familia, lejos de pensar en desastre que sucederles pudiese” (de sastre).

         Aquí nos presenta a la familia, los lazos familiares, lo que unos y otros se tocan, que es lo que describe en la primera frase de la obra; y el desastre, tanto el que sucede a Leocadia como el que está lejos, en el fin de la obra, que tiene un desastroso final en cuanto a la forma en la que acaba el escritor, puesto que lo deja “a otra pluma”.

         Una vez mas estamos ante el doble sentido, el del verbo tocar y el de una prenda: la toca o prenda que se lleva en la cabeza y sirve para cubrirse. Un pañuelo que cubre al golfo Rodolfo durante toda la obra, puesto que después de ocasionar el desastre, queda “encubriendo su nombre”.

         Claro que esto nos lleva a otro doble sentido que es la acción realizada por Rodolfo: cubre a Leocadia en la cama ¿la cubre? Pues eso dice o insinúa el escritor; luego podemos pensar que es un cobertor, algo que también se insinúa en el Coloquio de los Perros con la pérdida de los “follados”. Y nuevamente estamos ante el cinismo o doble sentido de Cervantes, pero dejemos aquí al encubierto cobertor Rodolfo y vayamos con lo que toca a Leocadia, que como todos los personajes cervantinos, tiene momentos en los que se desmaya o quedan suspensos, que es cuando se producen las metamorfosis.

         Si leéis despacio el cuento, como nos recomienda el autor al principio: “el camino, solo, y el paso tardo” que es la actitud que debemos tomar en la lectura, iremos viendo pañuelos: “pusiéronse los pañizuelos en los rostros” o como se presenta Rodolfo: “la había cubierto los ojos con un pañuelo”. Este encubrimiento queda deshecho por Leocadia cuando en la habitación vuelve en si y pregunta entre otras cosas: “¿Quién me toca?”. Posteriormente queda relacionada con “mis enemigos me tocan” o “pero como tocaba cuerpo”, que son formas de expresión que provocan que quien está leyendo, se detenga en la lectura.

         Cuando Leocadia es consolada por su padre al ser recibida en su casa, el pícaro escritor desvela: “Ella gimió y lloró de nuevo, y se redujo a cubrir la cabeza, como dicen”. Mas claro que el agua: el pañuelo o toca que cubre la cabeza o te limpia las lágrimas, por lo que a nuestro buen amigo el cobertor, colcha, frazada o edredón, lo relacionaremos con la “manta zamorana” de otra de las Novelas, en las que Cervantes nos hace la cama, que también es ironía y realidad.

         La fuerza de la sangre con la que despide la obra “el abuelo de Luisico” nos lleva al instante en el que el niño es atropellado y recogido por su aún desconocido pariente, cuando muchos caballeros hacen cábalas sobre el parentesco de Luisico y “Esta voz corrió de boca en boca hasta que llegó a los oídos de sus abuelos y de su encubierta madre”: la toca que cuando se descubre ante la cena con Rodolfo, sus mismos cabellos “le servían de adorno y tocas” ¿un tocado?


         Estamos tocando la solución y no la vemos, porque con un pañuelo nos cubre los ojos al empezar la novela y nos deja ciegos. Es un mago este compositor de acertijos ¿No es para volverse loco? Que se lo pregunten a Don Quijote. Seguimos buscando soluciones para ver que esconde la suma de todas ellas en estas Novelas Ejemplares.